La mantilla es una pieza de tejido que las mujeres utilizan para cubrirse la cabeza, sobre todo para asistir a ceremonias o actos religiosos. Es una pieza muy antigua y de origen español.

Remontándonos a la Edad Media vemos que las mantillas utilizadas eran mantos pesados de tejidos gruesos que cubrían la cabeza y llegaban a arrastrarse por tierra. Con el tiempo fueron reduciéndose de tamaño y formas y se realizaron con tejidos más finos.
Era costumbre que las mujeres se cubrieran la cabeza tanto en la vida domestica como cuando vestían de gala. Cada mujer podía tener una o dos mantillas para poder ir cambiando.
Era costumbre que las mujeres se cubrieran la cabeza tanto en la vida domestica como cuando vestían de gala. Cada mujer podía tener una o dos mantillas para poder ir cambiando.

El color habitual en esa época era el blanco, aunque existieron otras estampadas o flameadas menos conocidas. También las había confeccionadas con tejidos translucidos como la muselina o el tul. Es a finales del siglo XVIII cuando aparecen las de color negro.

Las mantillas podían ir guarnecidas o no según el modelo. Algunas llevaban bordados de cadeneta y realce, encajes, puntillas, ribeteados, cintas, abalorios, etc.

La mantilla llamada Media luna era de origen valenciano. También existían otros modelos de mantillas como son El Dengue, La mantilla de toalla, El terno, El manto o La mantilla española.
