Bienvenidos

Este blog trata sobre indumentaria valenciana. Analizamos piezas actuales y antiguas, desde el rigor histórico y la iconografía pictórica de diversos artistas valencianos.

También esperamos realizar entrevistas a distintas indumentaristas, artesanos, falleras y falleros que quieran colaborar con nosotros mostrándonos sus trajes.

martes, 29 de septiembre de 2015

El Justillo II

El justillo fue una pieza muy utilizada desde tiempos antiguos, teniendo su época de apogeo en el siglo XVIII, donde se popularizó y fue una prenda muy característica en la indumentaria tradicional valenciana. Creemos que se merece volver a hablar sobre el, esta será la tercera ver que tratamos el tema y vamos a englobar las dos entradas anteriores y a extendernos más en la explicación.

El justillo también era llamado cotilla, coteta, cosset según la comarca. Era una pieza exterior que cubría el cuerpo desde los hombros a la cintura ajustando el cuerpo y oprimiendo el pecho, no llevaban mangas y se llevaba siempre encima de la camisa.
Para acoplar esta prenda al vuelo de la falda llevaba unas pequeñas aberturas de la cintura para abajo llamadas aletas, almenas, faldillas, etc. En la parte superior llevaban hombros o tirantes.


El escote era amplio y grande, normalmente de forma cuadrado, rectangular, redondeado o en forma de M. En su gran mayoría estaban abiertos por delante y existían dos tipos de encordado. En uno los ojetes estaban a la vista y se ataban por medio de un cordón pasado por ellos, confeccionado a mano de seda o algodón en la parte exterior. La otra manera de encordar llevaba los ojetes en la parte interior realizados en una tela cosida en el borde del delantero que ocultaba el cordón.

La punta delantera podía ser redondeada, triangular o cuadrada y su largo solía ser el doble que el de las aletas. Su función era la de alargar y estilizar el cuerpo femenino.


En la parte de la espalda lo más común era llevar tres aletas, una central más grande de diferentes formas, de rectángulo, trapecio, cola de milano, etc y dos más pequeñas a los lados. También podían llevar dos aletas iguales o una sola central.

El número de aletas dependía del modelo del justillo y del tamaño de la persona que lo llevaba. Podía llevar de cuatro a once, pero el numero más habitual eran nueve. Estas aletas podían ser rectangulares o redondeadas y su largo era de seis o siete cm. Posteriormente desaparecieron de la vista al llevarse por dentro de la falda.


Para que la pieza quedara rígida se utilizaban unas varas de madera, de olivo, palmera, esparto, paja, etc. situados entre el forro y el tejido y pasado por unos pespuntes. Esto permitía ajustar y estrechar la cintura y levantar el pecho. Este encañado se situaba en la parte delantera, pero también podía ir en el centro de la espalda.

En la parte superior casi siempre los justillos se ajustaban a los hombros por tirantes añadidos, esto permitía ahorrar tejido, ya que podían estar hechos con telas de otras calidades que quedaban ocultas al llevar puesto el pañuelo de pecho. Solían ir en disminución de detrás a delante quedando una punta redondeada escondida en el escote o abrochándose delante con la parte delantera. Como ya hemos comentado esta forma era la más usual, pero también podía ser que el delantero y el trasero fueran de una pieza que se unía en los hombros por medio de una costura.


Habían diferentes modalidades de patronaje. En la parte de la espalda unas tenían costura central y otras llevaban la espalda entera sin costura. También en la parte delantera habían variaciones, las que tenían la pieza delantera añadida y las que no tenían pieza delantera diferenciada.
Destacamos que los justillos nunca se confeccionaban con pinzas o pliegues, era la forma correcta del patrón la que conseguían ajustar de forma correcta el cuerpo.

Las telas empleadas para su confección eran muy variadas porque debido a la poca cantidad que se necesitaba toda mujer podía permitirse tener un justillo realizado en seda, como eran los brocados, rasos, espolines, tafetanes, etc. También los había más sencillos realizados en algodón, lienzo, hilo, etc.

Los dibujos de los tejidos eran en su mayoría florales. Grandes ramos y jarrones que podían ocupar toda la espalda de la pieza, normalmente todos estos tejidos eran simétricos. También podían ser con dibujos de cestas con flores, o pájaros de pequeño tamaño, estos diseños eran asimétricos. Otros dibujos eran de pequeñas flores simétricas y otros no tan populares con motivos geométricos, rallas o a cuadros.

El colorido eran generalmente vivos, los colores de base más utilizados eran el rojo y sus variantes, rosa, salmón. El azul y sus tonalidades y la mezcla de los dos, berenjena, malva, etc.


Los motivos ornamentales y decorativos se situaban en el escote, hombros, tirantes o aletas. En ocasiones llevaban unos recortes hechos de cuero o piel, que además de decorar protegía la zona, estás solían situarse en la punta delantera y en las sisas. En la espalda algunos llevaban un hilo dorado o plateado superpuesto en las costuras formando cenefas en forma de bordados de cadeneta o de realce.

El justillo en principio fue una prenda exterior, luego pasó a ser semi exterior utilizándose debajo de otras prendas ya en el siglo XIX. Con el paso del tiempo esta pieza derivó en el corsé.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Tipo y trajes populares valencianos

Esta exposición de trajes populares fue inaugurada el 31 de marzo y estará abierta hasta el 20 de septiembre en la Casa - Museo Benlliure, situado en la calle Blanquerías 23 de Valencia. 


Muchos de vosotros ya la habréis visitado, pero los que no lo han hecho aún tienen unos días para ir verla. En ella no hay trajes, sino una recopilación de grabados, ilustraciones y estampas realizadas entre el siglo XVIII y XIX, donde podemos ver como eran verdaderamente los trajes que llevaban en esa época y como vestía la gente. Los autores son Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, José Ribelles, Hellip y Antonio Rodriguez entre otros, también autores extranjeros y otros anónimos. Entre otras piezas que componen la obra también podemos ver azulejos, colecciones de trajes, libros de viajes, etc.


La comisaria de la exposición es Victoria Liceras, conocida indumentarista y coleccionista que es toda una institución en el mundo de la indumentaria. Según ella ha dicho, la exposición intenta acercar al público la tradición y la costumbre.


Por todo ello esta exposición nos parece muy interesante y dado el interés que últimamente despierta el tema de la indumentaria tradicional valenciana, resulta imprescindible ir a visitarla para saber como eran verdaderamente los trajes en esas épocas y para intentar vestir lo más correctamente posible.

martes, 25 de agosto de 2015

Primera Plana - La indumentaria



El cuadro que hoy analizamos es una bonita composición en la que vemos a tres personas. Una mujer, un niño y un hombre mayor. La mujer lleva un traje con un precioso tejido listado y estampado de color salmón en la base, las flores son de color blanco con hojas verdes y las rallas verticales en color azul grisáceo.


El corpiño es propio del siglo XIX con mangas abullonadas conocidas como de farol rematadas por unas puntillas en tono crudo. Lleva un pañuelo cruzado en el pecho con una puntilla por el borde y un pequeño delantal también en tonos crudos. Va peinada con el moño de detrás y los rodetes a los lados con sus respectivas peinetas y los pinchos y agujas. Como joyas luce unos grandes pendientes de a tres o de la Verge y un collar de perlas. A los pies calza sobre unas medias blancas unos zapatos con un pequeño tacón y con un lazo como adorno.


El niño viste una camisa blanca debajo de un chaleco o jotepí abierto y un calçó negro encima de un calçotet blanco como ropa interior. Lleva unos botones metálicos en las perneras y en el chaleco. 


A la cintura luce un pañuelo estampado y a los pies unas alpargatas atadas que podemos observar muchas veces en láminas antiguas. También lleva unas medias de color blanco y un bolso cruzado de color marrón. En la cabeza luce un casquete negro.


En el hombre mayor solo observamos que lleva una camisa blanca debajo de una chupa de color negro, en la cabeza luce un casquete en tonos marrones. Como adorno del sobrio traje vemos que lleva un botones de metal en la solapa y en las mangas.

martes, 18 de agosto de 2015

Primera Plana


PRIMERA PLANA
1885 Óleo sobre lienzo 190 x 110cm.
Museo de Cádiz.

El Autor

Sobre Vicente Nicolau Cotanda, ya hablamos en su día. Para leer información sobre este pintor Saguntino nos remitimos a la entrada que se puede encontrar pulsando en el siguiente enlace

La Obra

El cuadro nos muestra una escena en la que una mujer sentada sobre una silla, sostiene y lee una carta. Tras ella, quien parece su padre, también parece leer esta misiva con gran interés. Mientras, a sus pies, su hijo, observa con dulzura el rostro de la madre. Todo transcurre en lo que parece el patio de una casa. En él podemos advertir la presencia de cerámica popular valenciana, así como una serie de plantas y flores que contribuyen a dar una sensación ambiental de exterior. La tela, con personajes pintados a tamaño natural, fue galardonada con la medalla de oro en la Exposición de Cádiz.

Respecto a la composición, podemos advertir diferentes aspectos que nos llaman la atención.

En primer lugar, a primer golpe de vista, descubrimos que la escena se apoya sobre una diagonal. Esta línea pasa por el ojo del niño y enmarca el lateral del rostro de la mujer.


Si trazamos las dos mitades de la obra, podemos comprobar como su centro se encuentra también sobre el mismo ojo del niño.


La línea vertical enmarca el rostro del abuelo, mientras que la horizontal coincide con la arista de la balda de cerámica que podemos observar tras los personajes.

La división áurea de los dos laterales, arroja también curiosas coincidencias.



La línea horizontal superior enmarca la línea superior de la carta, la base de la cabeza de la mujer, su hombro, y la mano del abuelo. La línea horizontal inferior coincide con el borde de la canasta, y parece servir de apoyo invisible al brazo del niño. En cuanto a las verticales podemos concluir que enmarcan la cabeza de los dos varones, mientras que la derecha coincide con el ojo de la mujer.

La dirección de las miradas hacia la carta, excepto la del niño, crea una serie de tensiones visuales que se pueden resumir en el rombo que vemos en la siguiente imagen.



Estas tensiones suelen utilizarse por los autores para dirigir la mirada del espectador de manera intencionada por toda la superficie pictórica, y en este caso, alrededor de la carta que es el elemento organizador de toda la composición.

Por último, respecto a la composición, podemos advertir la presencia de ritmos curvilíneos como vemos en la imagen adjunta.



Estos ritmos suelen utilizarse para dotar de un movimiento interno a la obra, y en este caso, romper y dulcificar la tensión de la diagonal compositiva.

Respecto a la gama cromática, destaca la calidez de la obra apenas rota por los verdes, suficientemente neutralizados, y de algunas notas azules en flores, cerámicas y ropa de la canasta. El resto de la obra tiene una dominante cálida, donde predominan los rosas y pardos, fuertemente potenciados por los blancos y negros. La luz es bastante matizada, de dirección superior izquierda y no genera grandes contrastes. Este hecho contribuye a matizar la atmósfera tenue y agradable de la escena, generando una cierta sensación de sosiego y bienestar.

La pincelada, es fuerte y vigorosa en los grandes espacios, sin embargo esta fuerza se convierte en caricia si hablamos de la manera en que el autor modela el volumen en el rostro y manos de los personajes, en los que la suavidad es la tónica.

En definitiva nos encontramos ante una obra de una gran fuerza pictórica y expresiva, que no renuncia a las sutilezas allá donde la escena las requiere. Con un gran estudio compositivo previo y con una agradable elección cromática, la obra transmite al espectador con gran acierto y sensibilidad los sentimientos de los personajes que la habitan.

viernes, 31 de julio de 2015

El mantón de Manila en la indumentaria valenciana

Esta prenda de vestir no era propia de nuestra zona, ya que fue una pieza de importación. Pero vamos a hablar de ella debido a que fue muy utilizada en la indumentaria tradicional valenciana, al igual que en otros lugares de España.
El mantón de Manila forma parte de trajes típicos regionales, también es muy utilizado en nuestro folklore formando parte de su indumentaria al utilizarla para bailar sus danzas. También son muchos pueblos que celebran su baile del mantón, donde las mujeres desfilan con sus mantones y en algunos lugares hasta dan premio al mejor.


Aunque este mantón es conocido como de Manila, era procedente de China posiblemente de la zona de Catón. Su nombre pudo asociarse al puerto de Manila, donde desembarcaban los productos traídos de Oriente a la colonia española durante el siglo XVI y que luego eran embarcados para traerlos a España.

Eran piezas de seda bordadas a mano, originariamente los bordados típicos de China eran dragones, pagodas, etc. Pero debido a las preferencias españolas estos dibujos fueron sustituidos por otros más típicos como eran las flores, rosetones, pájaros, etc.


Los primeros mantones procedentes de Manila no tenían flecos, fue en España donde se le añadieron, dándole más realce. La cantidad de bordados y el largo del fleco era lo que más encarecía al mantón. 
Aunque en un principio era utilizado por mujeres de la alta sociedad, poco a poco se popularizó su uso hasta convertirse en una prenda cotidiana en el siglo XIX.

Estos mantones estaban confeccionados con seda de diferentes calidades. El colorido también era muy variado, pudiendo ser muy vistosos, o de un solo color tanto en el fondo como en los bordados, mucho más discreto pero también muy elegantes. 


Los bordados podían estar situados por todo el mantón, en las cuatro puntas, o solo en los dos extremos. También podían llevar dos motivos iguales en dos esquinas y las otras dos más sencillas.

Se llevaban de diferentes maneras, cruzado sobre el pecho y atado a la parte de detrás, sujeto en el pecho con una joya y con las puntas sueltas, sobre la espalda y cogido con los brazos, etc.
Cubría casi por completo el traje de la mujer convirtiéndose en la prenda protagonista.

miércoles, 8 de julio de 2015

Pañuelo de la cabeza - Forma de colocarse el pañuelo IV

Variación de Cua
Esta forma de colocación era una posible variación de la de cua.


Se doblaba el pañuelo en forma de triangulo como en otras ocasiones y se envolvía solo el contorno de la cabeza atándose a un lado y dejando colgando el resto del pañuelo por la parte de atrás hacia la espalda.


El lado donde se anudaba el pañuelo solía ser el derecho y podía atarse con un simple nudo o con un lazo para dar mayor vistosidad como observarnos en este cuadro.

lunes, 8 de junio de 2015

Orfebres Montoya

Tras el interés de varios de nuestros seguidores por la orfebrería, hemos tenido la suerte y el placer de contactar con Miguel Montoya, gerente de Orfebres Montoya quien amablemente ha contestado a una serie de preguntas. Esperamos que esta entrevista contribuya a dar a conocer un poco mejor el siempre interesante oficio del orfebre.

¿Desde cuando se dedica a esta profesión?
Tras un largo periodo de aprendizaje a las ordenes del Doctor Honoris Causa de la Orfebrería, Don Fernando Roda, Orfebres Montoya comienza su andadura en solitario allá por el año 1976...

¿Como definiría sus trabajos de orfebrería?
Aplicando todas las enseñanzas e introduciendo algunas técnicas propias, defendemos el oficio de la orfebrería más ancestral. Un oficio 100% artesanal, lo que hace que cada una de nuestras piezas sea única y con carácter propio...


¿Qué estilos utiliza para realizar sus peinetas?
Nuestra labor consiste en recuperar dibujos y estilos característicos del siglo XVIII, reproducir modelos y mantener muy viva la tradición. Nuestra oferta se completa con la creación de modelos propios, siempre basándonos en ornamentación clásica de fotografías antiguas, cerámicas valencianas y piezas recopiladas de la época. Todo con un único objetivo, poner en el lugar que se merece la cultura más arraigada de nuestras raíces.

¿Cuáles son los materiales que emplea para la realización de sus aderezos?
La materia prima se reduce a cuatro metales con características muy definidas: Latón, cobre, plata y oro. Dichos materiales los acompañamos y aderezamos con piezas semipreciosas o preciosas de la mayor calidad, perlas cultivadas, coral reconstruido, etc.


Actualmente ¿Qué tipo de pendientes son los más solicitados? ¿Existen modas en este aspecto?
Dentro de la tradición, también conviven modas. El ejemplo más significativo, es una reproducción de un conjunto de girandolas montadas en nácar que comenzamos a hacer hace 5 años, siendo pioneros en la utilización de este material, a petición de la gran indumentarista Carmen Bueso “Flor”, y que hoy en día muchas clientas solicitan en aplicaciones muy diversas...


¿Cuál es la pieza más emblemática de su empresa por la que es reconocido por sus clientas?
Podría ser la peineta que reproduce un dibujo muy clásico que ilustró la portada del libro de culto que editó la reconocida indumentarista Victoria Liceras hace muchos años, y a día de hoy nos siguen reclamando con asiduidad...


Todos sus creaciones tienen algo especial, pero díganos ¿Tiene algún trabajo que destacaría por su complejidad en la elaboración?
Nuestras creaciones realizadas con mimo y sutileza, combinadas con el detalle, dedicación y paciencia, las rematamos con chapados o rodiados de la mayor calidad posible. Otro detalle es que nuestras púas, templadas bajo secreto profesional muy codiciado y guardado celosamente, hace que claven sin cortar el pelo después del peinado.


¿Cuál es la mejor manera de conservar las peinetas y los aderezos? ¿Tienen que tener un mantenimiento?
Evitando lacas y otros agentes dañinos, ayuda a tener un mantenimiento en el tiempo muy sencillo. Una limpieza periódica con un paño de algodón, es suficiente para mantenerlas impecables de por vida...

Muchas gracias, Miguel, por su colaboración. Sin duda contribuirá a dar a nuestros lectores una visión más profunda del oficio del orfebre y valorar las maravillosas piezas que grandes artesanos como usted realizan.

Orfebres Montoya - Comercio de orfebrería

Orfebres Montoya, está situado en la Calle Baja, 27 de Valencia, en el barrio del Carmen, uno de los barrios con más encanto de Valencia ubicado en el centro histórico.


En este comercio podemos encontrar gran variedad en peinetas y aderezos de valenciana con una técnica especializada. Piezas de orfebrería totalmente artesanales que hacen que cada una de ellas resulte única y especial.
También se realizan todo tipo de propuestas de orfebrería, como botonaduras, restauración de piezas antiguas, candelabros, retablos eclesiásticos, trofeos y un sinfín de trabajos únicos y muy emotivos.

jueves, 28 de mayo de 2015

La cofia femenina

Era una pieza muy antigua, en el siglo XVIII y XIX fueron muy utilizadas. Las mujeres de aquella época normalmente llevaban el pelo largo y recogido en un moño, aunque también en ocasiones utilizaban las cofias o redecillas que se llevaban como complemento para el vestir.


Como las de los hombres, las cofias eran una especie de saco o bolsa hecha de punto o de seda. Se introducía el cabello en el interior de esta especie de bolsa y se ajustaba a la cabeza por medio de una cinta pasada por jaretas. Algunas cofias iban rematadas con una borla y unos lazos que se ataban arriba de la cabeza y colgaban a los lados de la cara formando la llamada caramba. Colgaban sobre la espalda donde solían acabar en una especie de borla. Su tamaño era diverso, las había de menor y mayor dimensión.

Sus colores solían ser oscuros en las zonas de interior y más vistosos en las demás zonas. En las cofias de vestir los adornos y guarniciones consistían en cintas pasadas y cordones, borlas, etc. Las utilizadas para el trabajo eran más sencillas.

Las cofias de tela estaban confeccionadas con tejidos de muselina, seda, gasa, etc. Las realizadas a base de punto de red o caladas eran conocidas como redecillas y estaban elaboradas normalmente con hilo de seda o algodón.

jueves, 14 de mayo de 2015

El peal

Era una pieza que cubría el pie hasta la altura del tobillo o de media pierna. Se utilizaba para protegerse del frío y por ello los tejidos empleados eran la lana, el paño o similares. Se sujetaban por medio de piezas metálicas, o monedas.


Se llevaban encima de la media y luego se calzaba la alpargata.

miércoles, 29 de abril de 2015

Los botones

Los botones de la época que tratamos en este blog eran unas pequeñas o medianas piezas utilizadas para abrochar o ajustar la ropa. Aunque además en muchas ocasiones servían de adorno, ya que no tenían ni la función de abrochar.


Los botones más conocidos y populares son los llamados mançanetes o pometes, aunque existían otros con diferentes formas y tamaños, redondos, de pera, de bellota, de moneda, etc. Normalmente eran de metal o filigrana de plata o plata sobredorada, pero también podían ser de vidrio o azabache que eran más sencillos.


Unas veces el botón iba cosido y se abrochaba por medio de un ojal, Otra forma de cierre era mediante un ojete por donde pasaban los botones con cruceta.

Se utilizaban en los jubones de la mujer en la parte delantera y en las bocamangas y puños. También en los chalecos, chupas y calzones de hombres en la zona del delantero y en las bocamangas, puños y perneras.

martes, 14 de abril de 2015

Historia del cuadro Floreal

Hace un tiempo se puso en contacto con nosotros Patricia Rodríguez Albalat para contarnos la historia de su bisabuela Rosario Bort Raga. Nuestro blog lleva el nombre de Floreal como la obra del pintor José Pinazo Martínez, precioso cuadro de temática costumbrista por el cual el pintor consiguió la medalla de oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes. Gracias a su biznieta Patricia hemos sabido que Rosario fue una de las modelos de Pinazo en el cuadro Floreal.


Rosario nació el 11 de marzo de 1896 en Algimia de Alfara. Años después su familia se trasladó a Godella, donde posiblemente hizo amistad con la familia Pinazo y en especial de José Pinazo Martínez. Siendo niña estuvo interna en un colegio de monjas de Valencia donde entre otras cosas estudió piano. En un momento de su vida decidió entrar como religiosa en un convento de Barcelona, pero pronto reconsideró su decisión y regresó a Valencia donde formó una familia con Ramón Sorribes Gamón de la que nacerían tres hijas y un hijo.

El matrimonio se mudó a la calle Almirante de Valencia, en un edificio colindante al palacio de los Marqueses de Caro con los que también mantuvo relación al ser vecinos. Ahí vivió Rosario hasta los 80 años, después se mudaría al numero 11 de la calle Caballeros, muriendo el 6 de julio de 1984 en el barrio de Ayora.


Como hemos comentado anteriormente la amistad de la familia de Pinazo con la familia Bort, hizo que le pidiera a su hija que entonces contaba con 19 años, que hiciera de modelo para uno de sus cuadros en 1915, el cuadro Floreal. No cobró por ello, lo hizo como un favor y un honor a este miembro de la familia. También le sirvió de modelo para otro de sus lienzos del que desconocen su nombre y que fue vendido a un comprador de Marsella. Ronda en el anecdotario familiar que pudo ser modelo de José Benlliure, pero no lo tienen verificado.
Su nieta también llamada Rosario es la madre de Patricia quien cuenta anécdotas divertidas de su niñez junto a ella. Era muy presumida y le gustaba llevar ondas en el pelo por lo que iba una peluquera semanalmente a su casa para estar siempre perfecta.


Volviendo al cuadro, Rosario era la mujer de la derecha con jubón de manga larga azul encima de la camisa y falda de color beige y tonos  rosados y verdes. La historiadora Xesqui Casteller escribe en la biografía del pintor, que su mujer Magdalena Mitjans, así como su hija Mª Teresa, un amigo de la familia Emilio Marco y tres muchachas asiduas a los Pinazo fueron los modelos que posaron para que el pintor realizara su obra Floreal. Ahora sabemos que Rosario fue una de esas muchachas. Xesqui también comenta que Magdalena Mitjans era la que normalmente asesoraba a su marido para la elección de telas y trajes para la elaboración de sus cuadros.


Agradecemos a Patricia y a su madre Rosario la historia que nos han contado de su bisabuela y abuela respectivamente. Patricia es componente de la comisión fallera Blocs-Platja de Valencia y además de contarnos la historia de su antepasada nos ha documentado sobre como se pintó el cuadro.

viernes, 20 de marzo de 2015

Pendientes de pardalet

Eran unos pendientes similares en su forma a los de barca o balconet. Eran propios del siglo XIX, normalmente estaban formados por un orejal y una pieza horizontal de donde pendían una o varias hileras de perlas de pequeño tamaño.


La diferencia con estos pendientes es la figura de dos pajaritos que aparecen simétricos entre si en ambos lados de la pieza horizontal y por lo que son conocidos.

Estaban realizados en plata, plata sobredorada, oro, latón o algún otro metal. También podían llevar alguna piedra semipreciosa.


Los pendientes de las fotografías son de Roda y Roses respectivamente.

viernes, 6 de marzo de 2015

Nuestros trajes - Filigranes

Tenemos el gusto de comentaros otro traje en esta sección del blog. Para ello contamos de nuevo con la colaboración de Nely Porcar de Filigranes, tienda situada en Castellón y ya conocida del blog.
Vamos a publicar el texto tal y como nos lo hizo llegar Nely y donde nos explica detalladamente todas las prendas que lo componen.

Cuando desde este blog se me invitó a colaborar en la sección nuestros trajespensé que nada mejor que dar a conocer las características del traje mas especial para una castelloneratambién especial para nosotras: el que preparamos para la Reina de las Fiestas de Castellón 2015, Dunia Gormaz, y que estrenó el día de su Imposición de Bandas.
Para que no resulte demasiado extensa su exposición detallaré las piezas principales:
La falda: Confeccionada de manera apolisonada, con un damasco de seda natural, en color gris y berenjena claro, tejido especialmente para ella con un dibujo antiguo en los telares de Rafael Catalá, S.A.


El delantal: Es una auténtica joya: compuesto de tres piezas antiguas, la pieza central cuajada de un canutillo minúsculo de azabache bordado a mano con pequeños dibujos de hojas de parra, también cuadritos con rocalla; a ambos lados de ésta, añadimos dos piezas que encaraban en disminución hasta la cintura, bordadas a mano con hilo de seda, con motivos florales que aumentaban su tamaño progresivamente desde la cintura hasta abajo, y la completamos bordando canutillo de azabache.


El delantal se remata con una puntilla de chantillí a mano antigua.


El jubón: Confeccionado en raso negro de seda natural. El escote y la bocamanga hasta el codo, acaba con doble puntilla de valencienne de algodón de color crudo y negro, dispuesta de manera encañonada, a semejanza de las antiguas, cuando se utilizaba unas tenacillas que al calor rizaban las puntillas. 


En las bocamangas, y hasta el codo, se reprodujo el dibujo de hojas de parra y los pequeños cuadritos del delantal, bordados a mano con el mejor azabache checo.


La manteleta: es una pieza montada a mano actualmente con encaje de punto a la aguja de rosas dobles y triples, aproximadamente de finales del siglo XIX.

Gracias Nely por como nos ha descrito las prendas, son una verdadera preciosidad y enhorabuena por el trabajo realizado.

jueves, 12 de febrero de 2015

Espolín Fallera Mayor Infantil de Valencia 2015

La Fallera Mayor infantil eligió el color rojo para el espolín del día de su exaltación. El tejido llamado Jumilla es de seda natural de 54 cm. de ancho. Elaborado con 6210 hilos de urdimbre, 38 colores de trama y como metal, oro liso. La fabrica encargada de tejer los dos espolines de las Falleras Mayores ha sido Vives y Marí.
El ramo principal está formado por cuatro flores grandes y algunas pequeñas que rellenan el dibujo. Una flor central de colores azules y grises, debajo de esta una flor en tonos rosas y lilas y otra de colores rojizos. Abajo en el centro una flor de tono amarillos y ocres. Las hojas que están por todo el dibujo son de color verde. El ramo lateral está formado por tres flores y unas hojas. La flor central es de colores lilas, debajo de estas una flor a cada lado, una en tonos naranjas y otra en tonos rosas.
El traje lo confeccionó Amparo Gómez en su tienda Espolín indumentaria valenciana.

martes, 3 de febrero de 2015

Espolín Fallera Mayor de Valencia 2015

El día de la exaltación de Estefanía se desveló como todos los años el secreto mejor guardado de la Fallera Mayor de Valencia, el color del espolín regalo del Ayuntamiento de Valencia. La empresa encargada para la fabricación del tejido ha sido Vives y Marí. Según se ha sabido, Estefanía tenía muy claro el color y no tardó nada en elegirlo, más complicado fue escoger los colores de las flores y guirnaldas que componían el dibujo.
El color escogido fue un azul claro muy elegante, llamado porcelana. Es un tejido de 54 cm. de ancho elaborado de forma manual y de seda natural. Se han utilizado 6210 hilos de urdimbre, 33 colores de trama y tres metales, oro volteado, oro brescado y plata lisa.
El ramo central está formado por unas flores dispuestas en triangulo. Una flor de tonalidades azules, debajo de esta dos flores, una de colores rosas y otra de rojos. Completan el dibujo otras dos flores más pequeñas de tonos amarillos. La hojas que componen este ramo son verdosas. 
El ramo lateral está compuesto por una flor central de color azul y gris, las flores de debajo de esta, una de tonos rosados y otra de tonos azules más intensos. Entre medio de unas flores y otras aparecen unas florecillas más pequeñas en tonos amarillos. Observamos que las hojas que componen este ramo son de tonos grises. Los dos ramos tienen tonalidades similares en sus flores y mezclan colores cálidos y fríos.
La confección corrió a cargo de la empresa En Hilos de Seda.

domingo, 18 de enero de 2015

Puntilla de Alençón

Es un encaje procedente de la ciudad francesa de Alençon de donde toma su nombre. Influenciado por el encaje de punto veneciano, pocos son los materiales que se utilizan para su realización.

Se caracteriza por presentar los motivos con gran relieve en el borde, conseguido con un hilo grueso cubierto con punto de festón muy tupido. No requiere tela de soporte ya que el propio tejido produce una tela en si misma.


El encaje de Alençón, el punto de Venecia y el encaje de Bruselas forman parte entre otros de los denominados encajes de aguja. Son llamados así porque es este instrumento el que se utiliza para su realización, aunque no todos usen el mismo tipo de aguja ni sigan el mismo proceso de elaboración.