
1880-1890 Óleo sobre lienzo 44 X 77 cm.
Caja de Ahorros del Mediterráneo
EL AUTOR
Joaquin Agrasot Juan.
Orihuela (Alicante) 23 de diciembre de 1836, Valencia 8 de enero de 1919. De vocación temprana ingresó a los veinte años en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia gracias a una ayuda de la Diputación Provincial de Alicante. Fue discípulo de Francisco Martínez.
En 1840 concurrió a la Exposición Agrícola Industrial y Artística en Alicante en la presentó seis cuadros, predominando los asuntos religiosos y consiguiendo la medalla de cobre. En 1863 la Diputación de Alicante en colaboración con la de Valencia, le conceden una pensión para ampliar sus estudios en Roma.
Agrasot destacó en la llamada pintura de género. Valencia sería la tierra que inspirara al pintor. La huerta valenciana y sus labradores son el centro de sus obras, hasta el punto que se le llamó “el pintor de los huertanos”. Sus pinturas son anecdotistas, desenfadadas, agradables y amables, sin ninguna pretensión de mensaje ni denuncia. También pintó a los labradores de la Vega del Segura.
Cultivó también otros temas como los religiosos, su obra Educación de la virgen y Sagrada Familia le valieron un premio. Cuadros de historia entre los que destaca La llegada de Carlos V en Juste. Cuadros de figura y de desnudo como Desnudo y Bacon joven, o Pastora leonesa que fue mención de honor en la Exposición Universal de París de 1889. También realizó con frecuencia retratos.
Fue un pintor muy querido y reconocido en Valencia. Sus inquietudes artísticas le hicieron viajar por varios países europeos Italia, Inglaterra y Francia en los que logró aprecio y distinciones. También fue un profesor muy querido y admirado por sus discípulos. Académico de San Carlos y de San Fernando, fue galardonado con la Orden de Alfonso XII. Fue también presidente del Círculo de Bellas Artes de Valencia actuando de jurado en certámenes nacionales.
LA OBRA
Como el título indica, la escena representada nos muestra a un grupo de gentes ataviadas con la indumentaria tradicional, celebrando la sobremesa de una comida campestre. En primera instancia, observamos a un hombre de espaldas que se acerca a la mesa llevando en una mano una guitarra y en la otra, la silla en la que se va a sentar. Tras él, a la izquierda podemos ver la mesa con otro hombre sentado de perfil, mientras dos mujeres al otro lado le observan. También al otro lado podemos apreciar a dos hombres de pie que se muestran atentos a lo que el guitarrista se dispone a hacer. Al fondo a la derecha observamos a una mujer sentada hablando con un hombre de pie y otra mujer que se aproxima llevando también una silla. La imagen muestra una serie de movimientos de los personajes que parecen crear pequeños núcleos de acción y que centran las tensiones de la composición.
Sobre el formato, horizontal y alargado, eminentemente narrativo, podemos apreciar una serie de líneas de fuerza horizontales y verticales basadas en la sección áurea que ayudan a distribuir los diferentes elementos y personajes sobre el soporte. Si observamos las dos barras verticales, podemos comprobar como el personaje principal se aproxima a la de la derecha, coincidiendo su mano y la pata de la silla con ella, mientras que la barra de la izquierda coincide con el personaje de semiperfil. En cuanto a las horizontales, vemos como la superior alinea las cabezas de varias personas, mientras que la inferior enmarca el mantel y las cinturas de los dos individuos más importantes.
Compositivamente, llama poderosamente la atención el contraste de la parte izquierda ocupada en gran parte por los pinos, con respecto a la derecha, mucho más despejada. El autor consigue equilibrar los pesos por medio de la blancura del mantel, algunos claros en la parte inferior de los pinos y las tensiones generadas por los personajes en la parte central. Por otro lado, las posiciones y miradas de los personajes consiguen provocar un recorrido visual por todos ellos, que consiguen hacer que el espectador abarque en un vistazo rápido toda la acción de la obra.
En cuanto al color, hay un predominio muy notable de los colores terrosos, verdes y blancos. Tan sólo encontramos otros colores en la parte central por una serie de blancos y negros aderezados con alguna nota de color más saturado en la zona central y en concreto en la indumentaria de los distintos personajes. De entre todos ellos, el autor sitúa los mayores contrastes cromáticos en los dos más próximos al espectador, para conseguir llamar la atención y para contribuir a potenciar la perspectiva atmosférica.



Dependiendo del poder adquisitivo de cada persona, podían ser unos pendinetes sencillos tanto en el diseño como en los materiales o de verdadero lujo con oro y piedras preciosas. En ocasiones formaban parte de un aderezo, pero no siempre.


Llama la atención la variedad de pendientes que observamos en el cuadro. La joven luce unos De a tres, también conocidos como De la Verge. La señora creemos que utiliza unos De Lazo, aunque no se aprecia bien y los del regalo que ya hemos comentado son los Barquillos.
En la cabeza luce el pañuelo anudado de la forma De cua o en tres, con las puntas colgando en la sien derecha. 


Con estos tejidos se confeccionarán los vestidos del siglo XIX que llevarán el día de la exaltación de la Fallera Mayor Infantil de Valencia realizados por Enrique Marzal.
Estos tejidos son los elegidos para realizar los trajes del siglo XIX que llevaran en la proclamación de la Fallera Mayor de Valencia, confeccionados por Josep Corts.
Su vestimenta es una reproducción del siglo XVIII tanto en el jubón como el guardapiés y está confeccionado con un tejido de seda espolinado.
La manga hasta el codo esta rematada con una puntilla y va guarnecida con cinta roja al igual que la faldilla.

.jpg)
El cuerpo también conocido como árbol o arbre. Cubría desde los hombros a las rodillas, podían ser aproximadamente de unos 90 cm. de largo y de 74cm. de ancho. Además solían llevar unas piezas triangulares en los laterales llamadas gayas o nesgas para darle mayor holgura.

Las mangas se hicieron más estrechas y desapareció el esillero. El cuello también evolucionó pasando a ser una tirilla.
Vemos medias de distintas formas, taloneras y medias. Con variedad de colores, como son el verde, azul, negro, rojo y blanco.
Observamos que todos llevan fajas anudadas a la cintura tanto lisas como ralladas. Y que todos los hombres situados en primera línea de cuadro calzan espardenyes de careta. Como acompañamiento algunos llevan mantas de colores llamativos de mayor o menor calidad.
Las pocas mujeres que aparecen están dentro de las casas ligeramente asomadas a las puertas. La que mejor se ve está situada en la parte derecha y utiliza un pañuelo estampado cruzado de color granate con los bordados o dibujos en tonos grises. Luce unos pendientes sencillos aunque no se aprecia bien la forma y solo utiliza una peineta.
